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Perfil de riesgos

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BANKIA DA PRIORIDAD AL RIESGO DE CRÉDITO, QUE ES EL PREDOMINANTE EN SUS ACTIVIDADES DE NEGOCIO, PERO TAMBIÉN ATIENDE A LOS RIESGOS NO FINANCIEROS.

EL PERFIL DE RIESGOS DE BANKIA PRESENTA UN CLARO PREDOMINIO DEL RIESGO DE CRÉDITO (89%), SEGUIDO DEL RIESGO OPERACIONAL (9%) Y DEL RIESGO DE MERCADO (2%). 

RIESGO DE CRÉDITO

Durante 2017, el 59% del total de la inversión crediticia correspondió a la cartera hipotecaria, seguida de la cartera de empresas, con un peso del 22% sobre el total. Microempresas y autónomos y sector público representaron un 5%, mientras que consumo y tarjetas y financiaciones especiales supusieron un 4%.

El crédito a la clientela mantuvo una estructura similar a la de 2016, con una distribución del 33%-67% entre el segmento mayorista y minorista. Por su parte, la cartera relacionada con la promoción inmobiliaria tan solo representó el 0,7% de la inversión crediticia.

Bankia redujo los saldos dudosos en 1.736 millones de euros, hasta los 9.740 millones, a cierre del ejercicio, y situó la tasa de morosidad en el 8,5%, 1,3 puntos porcentuales menos que un año antes. Si se tiene en cuenta BMN, los riesgos dudosos del Grupo aumentaron un 6%, hasta los 12.117 millones de euros, y el ratio de morosidad alcanzó el 8,9%.

Otro aspecto que destacó en 2017 fue la distribución de la inversión dudosa por componentes: el 55% se correspondió con inversión dudosa objetiva, mientras que el 45% restante se clasificó como tal por criterios subjetivos o está en periodo de cura. Esto significa que sobre esta cartera no existe una deuda vencida que implique una situación de morosidad objetiva.

Por otra parte, la cuantificación del riesgo de crédito a cierre del ejercicio, utilizando las medidas de exposición en caso de incumplimiento (EAD), pérdida esperada y capital regulatorio tendría la siguiente distribución por carteras:

Segmento Capital regulatorio Pérdida esperada
Organismos 59,9 120,4
Bancos e intermediarios 177,3 13,1
Empresas 1.601,7 2.324,6
Promotores 72,5 512
Minorista: 2.150,2 2.381,2
Hipotecario 1.707 1.184,9
Consumo 169 102,8
Tarjetas 78,1 38,6
Microempresas y autónomos 196 425
Renta Variable 14,1 0,5
TOTAL 4.075,6 5.351,9

La pérdida esperada, que representa un 3,4% de toda la exposición considerada -incluyendo la cartera incumplida-, estaría plenamente cubierta por el nivel de provisiones existente a cierre del 2017. El capital regulatorio, por su parte, ascendió a 4.076 millones de euros, de los cuales un 42% se corresponde con la cartera hipotecaria y un 39% con la cartera de empresas.

Del análisis de estos datos se puede concluir que Bankia cuenta con un nivel más que suficiente de provisiones y recursos propios para afrontar con un nivel de confianza muy elevado tanto las pérdidas esperadas como las no esperadas.

POLÍTICAS DE RIESGO DE CRÉDITO

Las políticas para la concesión de crédito se apoyan en una serie de criterios generales. Los más importantes son:

Concesión responsable

El primer paso en la concesión de crédito es la comprensión de las necesidades de financiación del cliente y de su capacidad de pago. Debe garantizarse que se ofrecen las facilidades de financiación mejor adaptadas y en el ámbito minorista es preciso facilitar al cliente información que le permita comprender los riesgos inherentes.


Criterios de actividad

Desde el 1 de enero de 2018 desaparecen las restricciones a la entidad en el marco del Plan de Recapitalización aprobado por la Comisión Europea. Como consecuencia de ello, desde esa fecha los principales criterios de actividad incluyen los segmentos minorista, mayorista y promotor.


Riesgo del cliente

La consideración del cliente en su conjunto debe incluir información sobre su capacidad de pago, la identidad de los socios y sus garantes y la evolución de la financiación a través de la Central de Información de Riesgos del Banco de España.


Riesgo de la operación

La financiación debe incluir un plan de pagos realista, con vencimientos periódicos relacionados con las fuentes de generación de ingresos del prestatario, adecuación del producto a la finalidad y valoración de las garantías.


Riesgo medioambiental y social

Se considerará el impacto medioambiental de la actividad empresarial y se evitarán operaciones con empresas que no respeten los derechos humanos o no ofrezcan unas condiciones laborales dignas.


Otro aspecto relevante que debe condicionar la admisión es la aplicación de una política de diversificación, estableciendo límites individuales y sectoriales. Adicionalmente, las políticas de riesgos introducen criterios específicos de admisión en función del segmento de cartera, entre los que cabe destacar la fijación de niveles mínimos de calificación o de cobertura las garantías.

En lo que se refiere al seguimiento de los riesgos, se establece una política de monitorización de la actividad empresarial. El objetivo principal es involucrar a todos los estamentos del Grupo en una gestión anticipada de las posiciones de riesgos, lo que facilitará la detección de situaciones problemáticas de deterioro antes de que se realice el impago.

HERRAMIENTAS PARA LA GESTIÓN DEL RIESGO DE CRÉDITO

La política de riesgo de crédito se apoya en un conjunto de herramientas:

  • Clasificación. Las herramientas de rating y scoring se utilizan para clasificar a los clientes y a las operaciones según su nivel de riesgo. La clasificación incluye también un sistema de niveles de seguimiento, con cuatro categorías: riesgo alto, medio-alto, medio y exposición normal.
  • Cuantificación. Se realiza a partir de dos medidas: la pérdida esperada de las carteras, que refleja el valor medio de las pérdidas y está asociada a la determinación de las necesidades de provisiones, y la pérdida inesperada, que es la posibilidad de que la pérdida real de un periodo de tiempo exceda sustancialmente a la esperada, afectando al nivel de capital necesario para cumplir los objetivos.
  • Proyección. Los modelos de tensión (stress test) son otro elemento clave de la gestión del riesgo de crédito, ya que permiten evaluar los perfiles de riesgo de las carteras y la suficiencia de recursos propios bajo escenarios adversos.
  • Rentabilidad ajustada. El RAR (rentabilidad ajustada a riesgo) es una herramienta fundamental para la gestión de los riesgos. La rentabilidad de una operación debe ser ajustada por el coste de los distintos riesgos que conlleva (no solo el de crédito).
  • Dinamización del negocio. Una de las funciones de la gestión de los riesgos es la creación de valor y el desarrollo del negocio de acuerdo con el apetito al riesgo de la entidad. La Dirección de Riesgos proporciona herramientas para identificar clientes potenciales, simplificar los procesos de decisión y asignar líneas de riesgo.
  • Gestión recuperatoria. Es un proceso que arranca antes de que se produzca el impago y que cubre todas las fases del ciclo recuperatorio hasta su resolución, amistosa o no. En el ámbito minorista se aplican modelos de alerta temprana. En el ámbito empresarial, el sistema de niveles de seguimiento es la base de la gestión anticipada de la morosidad.
  • Gestión del riesgo de concentración. Para el análisis y seguimiento de la concentración de riesgos se identifica el componente de capital económico específico como diferencia entre el capital económico sistémico y el capital económico total, que incluye el efecto de la concentración.

RIESGO DE MERCADO

Se entiende por riesgo de mercado la pérdida potencial que produciría una posible evolución adversa de los precios de los instrumentos financieros con los que se opera.

Durante 2017, la actividad del Grupo en los mercados financieros fue reducida, debido a las limitaciones del Plan de Reestructuración, y no realizó actividades de negociación por cuenta propia, lo que disminuye el riesgo de mercado y las necesidades de capital para cubrirlo.

A la hora de medir el riesgo en los mercados, se tienen en cuenta dos métricas:

  • El VaR, que significa la pérdida máxima que se puede sufrir en un intervalo de tiempo con un determinado nivel de confianza. El SVaR es el VaR calculado en una situación extrema de mercado.
  • La sensibilidad, que cuantifica la variación que se origina en el valor económico de una cartera ante movimientos fijos y determinados de las variables que inciden en el valor, como los tipos de interés, la renta variable o el tipo de cambio.

Periódicamente se realizan análisis de escenarios críticos (stress testing) con el fin de cuantificar el impacto económico que tendrían movimientos extremos de los factores de mercado sobre la cartera. A lo largo del ejercicio, Bankia desarrolló varias iniciativas en esta materia. 

También asumió la metodología y cálculos de los ajustes por valoración prudente (prudent valuation) y dio respuesta a las peticiones en los diferentes ejercicios de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) y del Banco Central Europeo (BCE).

En este sentido, el Grupo participó en los siguientes ejercicios de riesgo de mercado:

  • ECB Target Review of Internal Models (TRIM)
  • EBA 2017 EU-wide Transparency Exercise
  • EBA 2017 Benchmarking Exercise
  • SSM 2017 Short Term Exercise for SREP (STE reporte trimestral)
  • SSM 2017 Reporting of time series concerning back-testing (reporte trimestral)
  • BCBS 2017 QIS Basel III

RIESGO DE CONTRAPARTIDA EN MERCADOS FINANCIEROS

El riesgo de crédito/contrapartida es el derivado de la probabilidad de incumplimiento de las obligaciones contractuales de una contrapartida que origine una pérdida para el banco en su actuación en los mercados financieros.

La política de control y gestión de este tipo de riesgos se refleja en el Manual de Políticas de Riesgo de Crédito en Actividades de Mercado.

En 2017, Bankia realizó diversas actividades en este ámbito, entre las que destacan la migración de parte del sistema actual de control de límites para incorporarlo al sistema integrado que ya utiliza, y la novación de los contratos marco de colateral para adaptarlos a la nueva regulación de 'variation margin'. Además, la entidad participó en varios ejercicios de riesgo de contrapartida requeridos por la EBA y el BCE.

UN CONSEJO SIEMPRE INFORMADO

El seguimiento y gestión del riesgo de tipos de interés del Grupo se realiza de acuerdo con los criterios aprobados por los órganos de gobierno. Las medidas de riesgo correspondiente a escenarios regulatorios se encuentran incorporadas en el Marco de Apetito al Riesgo de la entidad y los límites se adaptan a los niveles de tolerancia y apetito definidos por el Consejo de Administración.

Para su seguimiento y monitorización se reporta mensualmente al Comité de Activos y Pasivos información sobre la situación del riesgo estructural de balance, tanto en términos de valor económico como de margen de intereses.

El Consejo de Administración es informado al menos trimestralmente a través de la Comisión Consultiva de Riesgos sobre la situación y seguimiento de los límites y se le avisa de forma inmediata en el caso de que se hayan rebasado los límites de alto nivel.

RIESGO DE INTERÉS ESTRUCTURAL

El riesgo de interés estructural se define como la probabilidad de que se generen pérdidas derivadas de una evolución adversa en los tipos de interés de mercado. Estos cambios afectan tanto al margen de intereses como al valor patrimonial.

La intensidad del impacto depende de la diferente estructura de vencimientos y repreciaciones de los activos, pasivos y operaciones fuera de balance. Por eso, la gestión del riesgo de interés estructural, al igual que el resto de riesgos, se basa en un esquema claro de separación de roles y responsabilidades.

Durante el pasado ejercicio, la entidad se enfocó en implementar las métricas asociadas a las nuevas directrices de la EBA en relación al riesgo de tipo de interés. De este modo, se abordaron aspectos como la incorporación de escenarios, curvas y opciones incluidas en la guía de la Autoridad Bancaria Europea, se elaboró un esquema de límites adaptado a nuevos escenarios y horizontes, se incorporaron ocho escenarios de movimientos de tipos en divisa euro, en línea con lo establecido por la EBA/BCBS, y se hicieron cálculos utilizando los diferentes suelos en la curva de tipos actual.

Entre los retos a afrontar en 2018 se encuentra continuar con el proceso de mejora de la información y calidad de datos y desarrollar e implementar mejoras metodológicas en el modelo del riesgo de tipos de interés en las carteras de inversión (IRRBB, por sus siglas en inglés), en especial en relación con el tratamiento de la opcionalidad automática.

RIESGO DE LIQUIDEZ Y FINANCIACIÓN

Uno de los principales objetivos de Bankia es mantener una estructura de financiación a largo plazo que sea acorde a la liquidez de sus activos y cuyos perfiles de vencimientos sean compatibles con la generación de flujo de caja estable y recurrente que le permita gestionar el balance sin tensiones de liquidez en el corto plazo. Por eso, su posición de liquidez se identifica, se controla y se monitoriza diariamente.

Los depósitos de la clientela son la principal fuente de financiación de la entidad, debido a que su actividad bancaria está basada en un modelo de negocio minorista. Para cubrir los requerimientos de liquidez adicionales, Bankia acude a los mercados de capitales domésticos e internacionales, siendo relevante la actividad de financiación en los mercados de repos.

De forma complementaria, como medida de prudencia, la entidad mantiene una serie de activos en garantía en el Banco Central Europeo que permiten obtener liquidez de forma inmediata.

Respecto a la estructura de roles y responsabilidades referidas a este riesgo, el Comité de Activos y Pasivos (COAP) es el órgano que tiene encomendado el seguimiento y la gestión del riesgo de liquidez. Por su parte, la Dirección de Riesgos de Mercados y Operacionales (DRMO) actúa como una unidad independiente y entre sus funciones se encuentran el seguimiento y análisis del riesgo de liquidez.

Como complemento al seguimiento del riesgo de liquidez en condiciones normales de negocio, se ha diseñado un marco de actuación que permite prevenir y gestionar eventos de tensión de liquidez.

Su piedra angular es el Plan de Contingencia de Liquidez (PCL) que define tanto los comités responsables de su seguimiento y activación como un protocolo en el que se determinan responsabilidades, flujos de comunicación y planes de actuación potenciales que permitan reconducir el perfil de riesgo dentro de los límites de tolerancia de la entidad.

Durante 2017, Bankia continuó reforzando el marco de gestión del riesgo de liquidez y financiación. Para ello evaluó un conjunto de aspectos cualitativos con el fin de verificar en qué medida el marco de gestión construido alrededor del riesgo de liquidez y financiación cumple con los principios y directrices solicitados a nivel regulatorio y supervisor.

También se avanzó en el reporting regulatorio, tanto en relación al desarrollo y automatización de las métricas, como en la definición de metodologías y procesos que permitirán una información de mayor calidad.

De forma complementaria al enfoque regulatorio se reforzaron las métricas de medición del riesgo: se amplió el perímetro de las existentes y se dotó de mayor homogeneidad y coherencia al seguimiento que se hace de este riesgo en diferentes marcos.

Para 2018, el banco se ha propuesto avanzar en una mayor automatización de los estados de reporting regulatorio y realizar procesos de adaptación a las normas de implementación publicadas por la EBA. También pretende avanzar en la integración en la gestión de las medidas de liquidez regulatoria y desarrollar las medidas de liquidez intradía bajo condiciones de estrés.

RIESGO OPERACIONAL

El riesgo operacional es el derivado de pérdidas resultantes de una falta de adecuación o de fallos en los procesos o sistemas internos, o bien de acontecimientos externos. Esta definición incluye el riesgo legal, pero excluye el riesgo reputacional.

Para gestionar este tipo de riesgos, Bankia pretende asegurar su identificación y medición y aplica sistemas de mejora continua en los procesos y controles, además de impulsar mecanismos de transferencia del riesgo que limiten la exposición.

A partir de marzo de 2017 las competencias de riesgo operacional se extendieron al riesgo tecnológico y la ciberseguridad, como segunda línea de defensa, con la incorporación de un equipo de dos personas con formación y experiencia en el desarrollo de sistemas, y se elaboró un manual de políticas y procedimientos. En enero de 2018 se contrató un seguro de cobertura de los riesgos de ciberseguridad con la compañía AIG.

RIESGO MEDIOAMBIENTAL

Por la naturaleza de su actividad, Bankia tiene un impacto ambiental directo muy limitado, pero ejerce una influencia indirecta muy significativa por sus decisiones de inversión y financiación. 

El objetivo de la gestión del riesgo ambiental es, por lo tanto, proteger la calidad de los activos del banco mediante la supervisión de las carteras de préstamos a los clientes y el control de las decisiones de invertir en activos financieros o físicos.

El riesgo ambiental puede transferirse al banco por dos vías:

  • Riesgo de crédito. Por el impacto ambiental en la viabilidad del negocio de un cliente (regulación o autorizaciones ambientales), mayores inversiones en tecnología, riesgo regulatorio, pérdida de flujos de efectivo, deterioro de activos contabilizados como colateral o pasivos civiles o penales con fianza interna o externa.
  • Riesgo reputacional. La mayor concienciación en los problemas ambientales hace que los clientes y la sociedad analicen la repercusión de la  actividad del banco, por lo que aumenta el riesgo para la reputación. La amenaza del cambio climático intensifica este riesgo.

Para gestionar el riesgo medioambiental, Bankia cuenta con una herramienta que asigna a los clientes corporativos una calificación medioambiental, complementaria a la calificación financiera. La calificación ambiental puede utilizarse para evaluar el impacto ambiental de las actividades de una empresa, cómo puede afectar a la viabilidad de los negocios de la sociedad y, por lo tanto, su influencia en el riesgo crediticio del banco.

La herramienta utiliza un cuestionario basado en los Principios de Ecuador, que junto con la clasificación del sector y la clasificación financiera proporciona una calificación de cinco niveles de muy bajo a muy alto riesgo para la empresa o proyecto que se evalúa.

La herramienta se puede utilizar para obtener una calificación general de las carteras de grandes y medianas empresas. El resultado de la evaluación muestra que el 80,3% de los deudores o clientes y el 72,8% de la exposición se encuentran en carteras clasificadas como de bajo o muy bajo riesgo ambiental.

Asimismo, Bankia se compromete a conservar el medioambiente mediante la adopción de medidas para reducir el impacto ambiental de sus actividades. También contribuye al establecimiento de mejores prácticas y promueve la capacitación necesaria entre sus profesionales.

En el último trimestre de 2017 se desarrolló un grupo de trabajo para el análisis de determinados sectores que pueden generar controversias, como la energía, la agricultura, la minería o la defensa. El resultado del trabajo permitirá elaborar guías sobre los sectores de riesgo identificados.

En las líneas de trabajo futuras se contempla analizar las recomendaciones lanzadas en junio de 2017 por el Task Force on Climate-related Financial Disclosures (TFCD), grupo de trabajo fundado en 2015 dentro del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés). 

EL COMPROMISO CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

La Política de Gestión Responsable de Bankia incluye los compromisos generales de Bankia contra el cambio climático. Específicamente, se compromete a:

  • Minimizar su impacto en el medioambiente y reducir los costes asociados mediante un uso más eficiente de los recursos.
  • Garantizar una gestión medioambiental correcta en todos los procesos.
  • Sensibilizar a los empleados y formarlos.
  • Desarrollar productos y servicios que ayuden a combatir el cambio climático.
  • Incluir cláusulas sobre el compromiso ambiental en los contratos con proveedores.

RIESGO REPUTACIONAL

Durante el 2017 Bankia siguió dedicando importantes esfuerzos a gestionar el riesgo reputacional, cumpliendo con las exigencias del regulador y supervisor y manteniéndose como una de las entidades referentes en este ámbito.

Una de las claves del modelo de riesgo reputacional de  Bankia es su integración en el modelo de riesgos de la entidad, lo que le permitió trabajar en 2017 para fortalecer la cultura de riesgos con los responsables de la gestión y coordinación del riesgo reputacional en Bankia.

Además, se amplió el número de direcciones involucradas para tener una visión más global y precisa de la situación.

Como principal novedad, en 2017 se diseñó un indicador sintético que permite monitorizar la evolución de la reputación de forma periódica.

A través de este indicador, el Consejo de Administración es capaz de valorar si Bankia se encuentra en los niveles de reputación deseados o si es necesario tomar decisiones al respecto.

RIESGO SOCIAL

Bankia profundizó en 2017 en su política para perfeccionar y reforzar el marco de protección a los deudores que, a causa de circunstancias sobrevenidas, hayan visto alterada su situación económica o patrimonial.

Desde 2012, cuando la legislación adoptó diversas medidas para la protección de los deudores hipotecarios, la entidad ha sido sensible a las situaciones de vulnerabilidad de numerosas familias españolas y ha aplicado medidas y soluciones en línea con el espíritu del legislador.

Complementariamente, Bankia aplica medidas voluntarias dirigidas a solventar, en la medida de lo posible, situaciones de pérdida de la vivienda habitual. Estas medidas se toman tanto a petición del cliente como cuando el problema se canaliza a través de aquellos agentes sociales (servicios municipales, ONG, asociaciones de distinta naturaleza, etc.) con los que se mantienen acuerdos.

Como resultado de esta política, en 2017 se realizaron 1.236 adecuaciones hipotecarias (condiciones más flexibles para adaptar los préstamos a la capacidad de pago de las familias), frente a las 5.628 operaciones de 2016. Al mismo tiempo, se aceptaron 665 daciones en pago (pacto para saldar la deuda hipotecaria a cambio de la entrega de la vivienda), cuando el año anterior se firmaron 550.

En todos los casos se trató de soluciones negociadas dirigidas a evitar los lanzamientos en colectivos de especial vulnerabilidad y procurando al mismo tiempo el menor quebranto posible para los intereses del banco. Desde 2012, Bankia ha aceptado 8.592 daciones en pago y ha procedido a 75.511 adecuaciones hipotecarias.

Las viviendas adjudicadas (es decir, las que recuperó el banco por resolución judicial) fueron 1.823 (1.971 en el ejercicio anterior).

La ayuda de Bankia a sus clientes en situación de necesidad alcanza también a otros préstamos. En 2017 se renegociaron las condiciones de 1.549 créditos al consumo (1.809 en 2016) y de 793 préstamos a trabajadores autónomos y empresas (1.005 en 2016). Las cifras acumuladas desde 2012 ascienden a 61.824 y 17.932, respectivamente.

RIESGOS EMERGENTES

Si bien en los años precedentes el impacto del riesgo regulatorio ya fue mitigado con acciones concretas que implican importantes inversiones para las entidades financieras, el incesante aumento de la presión regulatoria sobre el sector desde la crisis financiera de la primera década del siglo XXI puede considerarse en sí mismo como un nuevo riesgo.

La normativa europea de la Unión Bancaria, que en la actualidad incluye regulación, supervisión y resolución, constituye un exigente marco para la actividad de las entidades financieras. En especial, tiene notable importancia el Proceso de Revisión y Evaluación Supervisora (SREP, por sus siglas en inglés), que se realiza cada año, y que determina las necesidades de capital de cada entidad de crédito.

En este contexto, las nuevas estructuras y herramientas para la gestión de riesgos han de contemplar un escenario de mantenimiento e incluso incremento de la presión regulatoria.

En concreto, durante el ejercicio 2017 el Grupo Bankia desarrolló planes de adaptación e implantación en sus sistemas, procesos y recursos con el objeto de ajustarse a las normativas IFRS 9 y MiFID II, ambas con impacto en la gestión y en el negocio, que entraron en vigor a principios de 2018. Asimismo, se llevaron a cabo planes de formación específicos.

El banco cuenta con un Comité de Cumplimiento Normativo, el cual tiene entre sus funciones la deliberación y valoración de la regulación, la evaluación de los riesgos de incumplimiento en el ámbito de sistemas, políticas y procedimientos y la propuesta y adopción de las medidas oportunas.

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